Problemas de comportamiento más frecuentes
Eliminación inadecuada
Checklist rápido: Eliminación inadecuada en perros
Responde sí o no a estas preguntas:
- ¿Mi perro hace pis o caca dentro de casa aunque sea adulto?
- ¿Cuándo ocurre? (cuando se queda solo, cuando llegas, cuando se excita, mientras duerme…)
- ¿Cómo lo hace? (postura normal, en pequeñas cantidades, sobre superficies verticales, encogido…)
- ¿Con qué frecuencia sale a la calle? ¿Tiene rutinas claras de paseo y eliminación?
- ¿Qué he probado para corregirlo? (¿he usado castigos?, ¿ignoro?, ¿refuerzo positivo?)
Si respondes sí a varias, puede haber un problema de eliminación inadecuada que conviene evaluar.
Preguntas clave
¿Mi perro hace pis o caca en lugares inadecuados?
- Si tu perro orina o defeca dentro de casa, no es solo cosa de cachorros: también puede pasar en adultos.
- Ejemplo: tu perro se hace pis en la alfombra, siempre en el mismo rincón del salón o incluso en tu cama.
¿Cuándo ocurre la eliminación dentro de casa?
- Si ocurre cuando se queda solo, puede ser ansiedad por separación.
- Si ocurre al saludarte o cuando alguien se le acerca, puede ser micción por sumisión o por excitación.
- Si pasa mientras duerme, puede indicar incontinencia urinaria (más común en perros mayores).
- Si ocurre tras cambios en casa (mudanza, vacaciones, nuevo perro), puede deberse a estrés.
- Ejemplo: un perro que se orina cada vez que llegan visitas probablemente no tiene un problema de esfínteres, sino de excitación o miedo.
¿Qué postura y cantidad muestra al hacerlo?
- Postura normal + mucha cantidad: problema de aprendizaje, rutina o falta de acceso al exterior.
- Pequeñas cantidades en objetos verticales (puertas, sofás): es marcaje.
- Postura encogida + poca orina: es típico de micción por sumisión.
- Pierde gotas de pis cuando juega o se emociona: es micción por excitación.
- Ejemplo: un macho que levanta la pata y deja unas gotas en la pata de la mesa probablemente está marcando, no “olvidando” dónde hacer pis.
¿Cuál es su rutina diaria de paseos?
- Si tu perro no sale lo suficiente o no tiene horarios regulares, puede acabar eliminando dentro.
- Pasar mucho tiempo solo también influye (no aguanta tanto y lo hace en casa).
- Ejemplo: si solo sacas a tu perro 2 veces al día y una de ellas muy corta, puede que no le des tiempo suficiente para vaciarse fuera.
¿Cómo reacciono yo cuando ocurre?
- Castigar (gritar, frotar el hocico, pegar) solo empeora el problema: tu perro puede aprender a esconderse para hacer pis o incluso a comerse sus heces para que no lo regañes.
- Lo que funciona mejor es el refuerzo positivo: premiar cuando lo hace en el lugar correcto.
- Ejemplo: un perro castigado puede llegar a no hacer pis en la calle delante del dueño por miedo, y aguantarse hasta llegar a casa.
👉La buena noticia: la mayoría de los problemas de eliminación inadecuada tienen buen pronóstico si se ajusta la rutina, se evita el castigo y se enseña con refuerzo positivo.
Miedos y fobias
Checklist rápido: ¿mi perro tiene miedos o fobias?
Señales corporales claras de miedo
- Cuerpo encogido, cola entre las patas, orejas hacia atrás, cabeza agachada,
- Ojos muy abiertos con pupilas dilatadas,
- Jadeo, temblores, baba, vómito, orina o caca dentro de casa.
¿Qué hace cuándo tiene miedo?
- ¿Se esconde o intenta huir?
- ¿Tiembla, jadea, babea o se queda paralizado?
- ¿Rompe cosas, se lame en exceso o hace pis/caca dentro de casa?
- ¿Gruñe o enseña los dientes si no puede escapar?
¿Qué le da miedo?
- ¿Ruidos fuertes (petardos, tormentas, tráfico)?
- ¿Personas concretas (niños, uniformados, con gorra, etc.)?
- ¿Otros perros o animales?
- ¿Salir de casa, viajar en coche o lugares nuevos?
- ¿Objetos concretos (paraguas, mochilas, aspiradora)?
¿Qué sabemos de su historia?
- ¿Se socializó poco de cachorro?
- ¿Ha tenido traumas o experiencias negativas?
- ¿Siempre fue miedoso o empezó tras un evento concreto?
- Genética: algunos perros son más sensibles por naturaleza.
- Falta de socialización: perros que de cachorros apenas vieron personas, calles o estímulos.
- Experiencias negativas: un único trauma fuerte (ej. un ataque de otro perro, un accidente), o experiencias repetidas (ej. castigos, juegos bruscos).
- Etiquetado emocional: la primera experiencia con algo marca mucho → si fue buena, lo protege; si fue mala, puede generar miedo futuro.
¿Cómo reacciono yo?
- ¿Lo calmo o premio cuando está asustado?
- ¿Me pongo nervioso o tenso?
- ¿Lo castigo por tener miedo?
- ¿Soy inconsistente en cómo respondo?
¿Puede haber causas médicas?
- ¿Tiene dolor, problemas de salud o toma medicación?
- ¿Es mayor y muestra cambios de conducta extraños?
👉Si marcaste “sí” en varias preguntas, tu perro probablemente sufre miedos o fobias. Con la ayuda adecuada (manejo, entrenamiento y, en algunos casos, tratamiento médico), se puede mejorar mucho su calidad de vida.Los miedos y fobias en perros no son “caprichos” ni “manías”: son respuestas emocionales reales que pueden afectar mucho a su bienestar. Reconocerlos a tiempo es clave para poder ayudarles.
¿Cómo debo reaccionar cuando mi perro tiene miedo?
La forma en que tú respondes puede ayudar… o empeorar el problema:
- Acariciarlo o darle premios cuando está asustado → sin querer refuerzas el miedo.
- Ponerte nervioso tú también → le transmites inseguridad.
- Castigarlo → aumentas el miedo y rompes la confianza.
- Ser inconsistente → a veces calmas, a veces ignoras, a veces regañas → genera confusión y más ansiedad.
- Mantén la calma y transmite seguridad.
- Sé su “base segura”: que tu presencia sea calma, no más excitación.
Problemas relacionados con la separación
Checklist rápido: ¿Tu perro tiene problemas al quedarse solo?
Los problemas relacionados con la separación aparecen cuando un perro lo pasa mal al quedarse solo o sin acceso a su persona de referencia. No es que esté “malcriado” ni que “se vengue”, sino que siente ansiedad o miedo.
¿Qué hace cuando se queda solo?
- ¿Ladra, aúlla o gime mucho?
- ¿Rompe puertas, ventanas u objetos personales?
- ¿Hace pis o caca en casa aunque normalmente no lo haga?
- Otros signos menos obvios: babea mucho, vomita, se lame hasta hacerse heridas o está inquieto todo el rato. Algunos, al contrario, se quedan apagados y no juegan ni comen.
¿Cuándo y con qué frecuencia pasa?
- Solo ocurren cuando no estás. Si rompe cosas también estando contigo, seguramente no es por separación.
- Pasa casi siempre que lo dejas solo, no solo de vez en cuando.
- Empieza incluso antes de irte → Ej: al ponerte los zapatos, coger llaves o abrigo ya empieza a gemir o ponerse nervioso.
- Al volver te recibe de forma exagerada → saltando, llorando, incluso aunque hayas salido solo 5 minutos. Eso no es cariño, sino ansiedad acumulada.
¿Cómo es su relación contigo?
- ¿Te sigue a todas partes, busca contacto constante?
- ¿Se pone muy ansioso cuando coges llaves o abrigo?
- ¿Te recibe con un ritual exagerado al volver?
¿Qué antecedentes tiene tu perro?
- ¿Fue adoptado muy joven, mayor o de protectora?
- ¿Ha habido cambios en casa (mudanza, nuevo bebé, pérdida de un miembro)? (Hiperapego secundario): antes estaba bien, pero al pasar mucho tiempo contigo (ej. teletrabajo, vacaciones) o tras una pérdida/cambio en casa (mudanza, bebé, separación) se vuelve dependiente.
- ¿Tiene miedos o fobias que empeoran cuando está solo? Si se quedó solo durante una tormenta, petardos o un evento que le asustó mucho, puede asociar el quedarse solo con el miedo.
- Desde cachorro (Hiperapego primario): nunca aprendió a estar sin su mamá ni luego sin ti. Suele aparecer entre los 6–7 meses.
¿Qué has intentado para solucionarlo?
- Castigar al volver (cuando ves destrozos o pis): esto no sirve y aumenta su ansiedad. El perro no entiende que es por lo que hizo antes, solo asocia tu llegada con miedo.
- Ser inconsistente: a veces lo ignoras, a veces lo mimas, otras lo regañas → esto lo confunde y aumenta su inseguridad.
- Encerrarlo sin habituación en jaula o habitación → puede empeorar la ansiedad.
- Adoptar otro perro como “compañía”: muchas veces no soluciona nada y acabas con dos perros con el mismo problema.
👉 Si marcaste “sí” en varias preguntas, tu perro podría tener ansiedad por separación y necesitar ayuda profesional para mejorar su bienestar y la convivencia.
Agresividad
Checklist rápido: ¿Tu perro tiene problemas de agresividad?
- ¿Tu perro gruñe, ladra, enseña los dientes o intenta morder a personas o perros (conocidos o desconocidos)?
- ¿Estos episodios se repiten cada vez más o han aumentado en intensidad desde que empezaron?
- ¿Suelen ocurrir en situaciones específicas como comida, juguetes, descanso, visitas o paseos?
- ¿Reconoces señales de tensión o miedo en su lenguaje corporal (rigidez, gruñidos, cola entre las patas, pupilas dilatadas)?
- ¿Has intentado corregirlo con castigos o cediendo, sin buenos resultados?
👉 Si contestaste “sí” a varias preguntas, tu perro podría estar desarrollando un problema de agresividad. Es importante consultar a un profesional de conducta y a tu veterinario para encontrar soluciones seguras y respetuosas.
¿Qué comportamientos muestra y hacia quién?
- Hacia la familia: puede aparecer al competir por comida, juguetes o atención. A veces ocurre si intentamos moverlo, manipularlo o lo castigamos.
- Hacia desconocidos: puede ser defensiva (por miedo o falta de socialización) o ofensiva (territorialidad).
- Hacia otros perros: puede darse tanto con los que conviven en casa como con extraños en la calle. Puede deberse a competencia por recursos, exceso de excitación o miedo.
¿Cuándo empezaron estos comportamientos y cómo han evolucionado?
- Es importante saber cuándo fue el primer episodio y cuántas veces ha ocurrido.
- Si los episodios son cada vez más frecuentes o intensos, el problema puede volverse crónico.
- Algunos perros avisan con gruñidos y señales claras, pero otros reaccionan casi de golpe, sin apenas aviso.
¿Qué desencadena la agresividad?
- Recursos valiosos: comida, juguetes, camas, incluso tu atención.
- Manipulación: tocarlo cuando descansa o comer.
- Interacción social: castigos físicos o contacto visual directo.
- Estímulos externos: visitas, gente que pasa cerca, otros perros en paseo.
¿Qué señales corporales muestra antes y después?
- Antes del ataque: gruñidos, enseñar dientes, postura rígida, orejas y cola tensas.
- Agresividad impulsiva: algunos perros muerden sin dar señales previas.
- Posturas de miedo: cuerpo encogido, cola entre las patas, orejas hacia atrás, pupilas dilatadas.
- Ansiedad asociada: jadeo, temblores, salivación, hipervigilancia.
¿Qué has intentado hacer para corregirlo?
- Castigos: gritar o pegar solo aumenta el miedo y la agresividad.
- Ignorar de forma inconsistente: a veces ignorar, a veces castigar, solo genera confusión y más ansiedad.
- Manejo adecuado: lo más efectivo es trabajar con refuerzo positivo y normas claras, nunca con castigos.
La agresividad en los perros no siempre significa que sea un “perro malo”. Muchas veces es su manera de expresar miedo, inseguridad, frustración o estrés, aunque también puede estar relacionada con problemas de manejo o salud.
Entender el cuándo, cómo y hacia quién aparece la conducta es clave para saber cómo ayudar a tu perro.
Trastornos Compulsivos y Estereotipias en perros
Checklist rápido: ¿Tu perro tiene problemas compulsivos y/o estereotipias?
Responde sí o no a estas preguntas:
- ¿Tu perro repite de forma insistente conductas como dar vueltas, morderse, lamer superficies, perseguirse la cola o ladrar rítmicamente?
- ¿Estas conductas empezaron en situaciones concretas pero ahora aparecen en más momentos?
- ¿Te cuesta mucho interrumpirlas o tu perro parece “desconectado” cuando las hace?
- ¿Ha habido cambios recientes en su entorno (mudanza, llegada de alguien, cambios de rutina, castigos)?
- ¿Tiene otros problemas de conducta (ansiedad, agresividad) o de salud (dolor, picores, problemas neurológicos, digestivos, hormonales)?
👉 Si contestaste “sí” a varias preguntas, tu perro puede estar desarrollando un trastorno compulsivo y es importante consultarlo con un profesional de comportamiento y un veterinario.
Algunos perros repiten comportamientos de forma insistente y casi automática: se persiguen la cola, lamen superficies, dan vueltas sin parar o muerden sus patas hasta hacerse daño. Estos son ejemplos de lo que llamamos trastornos compulsivos (TC) o estereotipias.
No significa que tu perro esté “loco”, sino que puede estar lidiando con estrés, frustración, aburrimiento o incluso un problema de salud.
Para saber si tu perro puede estar pasando por esto, fíjate en estas 5 preguntas clave:
¿Qué comportamientos repetitivos tiene y cuándo empezaron?
- De movimiento: dar vueltas sobre sí mismo, perseguirse la cola, caminar en círculos, cazar luces o sombras.
- Con la boca: lamerse sin parar (a veces hasta hacerse heridas), masticar muebles, comer cosas que no debe (pica), chupar el aire, beber agua en exceso.
- Con agresividad hacia sí mismo: morderse patas, cola o flancos.
- De voz: ladrar o gemir de forma rítmica.
- Como si “vieran cosas”: quedarse mirando fijo a un punto o reaccionar sin causa aparente.
¿En qué situaciones aparecen?
- A veces estas conductas empiezan en momentos concretos (soledad, ruidos, juego) y con el tiempo ocurren en más contextos.
- Suelen estar relacionadas con estrés, frustración o aburrimiento.
- Si solo ocurren cuando estás presente, puede ser que sin querer estés reforzando esa conducta.
¿Qué pasa si intentas interrumpirlo?
- Si puedes distraerlo fácilmente, probablemente el problema aún no está muy arraigado.
- Si le cuesta parar, o después queda desorientado, hablamos de una estereotipia más grave, donde el perro ya no controla lo que hace.
- Si es imposible detenerlo, puede haber un problema médico detrás (como un tumor o una epilepsia).
¿Ha habido cambios en su entorno o rutina?
- ¿Ha tenido poca estimulación o demasiado castigo?
- ¿Cambió la rutina o la casa recientemente?
- ¿Llegaron nuevos animales o personas a la familia?
- ¿Hubo ruidos fuertes o experiencias estresantes?
- ¿Fue destetado demasiado pronto?
¿Tiene otros problemas de comportamiento o de salud?
- Ansiedad por separación, miedo, agresividad o conductas de demanda de atención.
- Problemas médicos como dolor crónico, picores, epilepsia, otitis, problemas digestivos o hormonales.
- Incluso algunos medicamentos pueden favorecer la aparición de estas conductas.